miércoles, 5 de octubre de 2011

Rocky... y Zara

Sé que es el nombre de esa famosa tienda el segundo que ocupa el título de este blog, pero no me refiero a ella, me refiero a mi segundo perro, más bien perra. 

Mi madre siempre decía que jamás tendría más perros, pero no supo decir que no a mi hermano cuándo éste le dijo que la perra de un amigo suyo iba a  tener cachorros y que se iba a quedar con uno. Obviamente, no esperaba que la perra acabara siendo nuestra, ya que al final no se la llevó a su casa. Pero no me apena, es super divertida, cariñosa y está medio loca.

Como podréis imaginaros, nuestro mayor miedo era que Rocky no la aceptara. Para facilitar las cosas eligió una hembra para evitar futuras rivalidades. Pero el muy graciosillo eligió a la que más se movía (así salió luego, ja, ja, ja). 



El esperado día llegó. Mi hermano le había comprado ya su mantita, el trasportín, que sería su "casa" hasta que creciera, los juguetes, el reloj de "tic-tac" (a los cachorritos, cuando se les separa pronto de la madre es mejor ponerles uno de estos relojes para que crean que es el latido de un corazon, supuestamente el de la madre), la leche en polvo para perros, el biberón.... En fin, todo lo necesario para un cachorrito de tres semanas. 



 ¡Era una ricura! y tiene algo particular, y es que a lo largo de su vida ha parecido cuatro perros diferentes: al principio era una adorable perrita marrón chocolate con calcetines blancos y pecho y punta del rabo blancos, el pelo le creció, parecía una fregona de los mismos colores, llegó el verano...y la rapamos ¡OH! ¿Dónde está Zara? Nos devolvieron una perra delgadita y...¡¡dorada!! (casi blanca) ¡Qué vergüenza pasó! La pobre no salía de debajo de la rinconera. y su actual, y definitivo look, es ese mismo color pero "medio-largo".

Aún recuerdo cuando Zara, aún tropezando al caminar, cada vez que veía a Rocky salía "corriendo" hacia él. Por supuesto, nosotros al principio teníamos miedo de que Rocky la hiciera algo, y nunca dejábamos que le "atacara" así.  

Al ser tan chiquitilla, había que estar pendiente de ella, jugar, hacerla correr... y el pobre Rocky siempre andaba asomándose para ver que hacíamos. Puede parecer que con esto acabara odiándola. Es cierto que la tenía un poco de tirria, pero razones no le faltaban; le quitaba los juguetes, comía de su comedero, mi recuerdo favorito de trastadas: ver a Rocky desde el salón atravesar el pasillo con Zara arrastrando intentando tirar de su rabo en dirección contraria.  Sin embargo, Rocky siempre quiso a Zara, jamás como una posible "compañera", más bien como una hermana pequeña. Era una relación muy dulce. De hecho Zara copió la manía de Rocky de ladrar a todos los perros que se encontraba y creo que la adoptó porque, obviamente, con el perrazo que tenía al lado, no le iba a pasar nada, y no pasaba, ya que cuando algún perrillo se acercaba simplemente a oler a Zara, Rocky parecía que se lo iba a comer porque se acercaba a "su" Zara.

No sé si se nota, pero me encantan mis perros.. ;)

¡¡EL PRÓXIMO DIA MÁS!!

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